
La lipólisis transdérmica usa ultrasonido para destruir la grasa, que luego es reabsorbida por el cuerpo. La ultracavitación actúa en forma similar, pero de manera menos selectiva.
Por último, la hidrolipoclasia consiste en la inyección de sustancias que destruyen la grasa que al igual que en el procedimiento anterior, también es reabsorbida. Presenta algunos de los riesgos de la liposucción, como las posibles infecciones.
Fuente: “Todo lo que hay que saber para combatir los rollitos rebeldes” de Sebastián A. Ríos.
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